Estímulos fiscales en la zona euro permitirá un crecimiento del 1,1% este año

Publicado en fecha 13-01-2020
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, defendió que la aplicación de un plan concertado de estímulos fiscales en la eurozona permitiría acelerar el crecimiento del Producto interno bruto de la región, que el instituto emisor prevé de 1,1% en el 2020 y de 1,4% en el 2021.

“Un plan de estímulos concertado a nivel de la zona euro ayudaría a acelerar el crecimiento”, sostuvo Lagarde en una entrevista concedida a la revista francesa Challenges, donde defiende el “sentido” de hacer uso de todas las herramientas disponibles para impulsar el crecimiento, lo que supondría también que la inflación se acercara al objetivo del BCE, ligeramente por debajo de 2 por ciento.

A este respecto, la economista de origen francés defendió que la implementación de un “significativo” plan de estímulos fiscales fue una de las causas por las que el crecimiento de Estados Unidos ha sido mayor que el registrado en la zona euro, además de las menores restricciones fiscales, la mayor rapidez en el saneamiento de sus bancos y el privilegio del dólar como moneda de reserva internacional.

De este modo, la presidenta del BCE  dijo que apuesta por una mezcla en la que la política monetaria mantendría la estabilidad de precios y la política fiscal debería emplearse, en los países donde fuera posible, como apoyo de la monetaria, mientras que las reformas estructurales elevarían el crecimiento potencial de las economías del euro.

“Una mayor cooperación entre las autoridades competentes, sin infringir la independencia de sus funciones, permitiría optimizar los efectos multiplicadores de sus decisiones”, añadió.

Por otro lado, Lagarde reiteró que el BCE sigue evaluando los pros y los contras de emitir una moneda digital con el objetivo de que los ciudadanos puedan hacer uso del dinero de un banco central cuando eventualmente disminuye el uso de dinero físico, para lo que la institución creó a finales del 2019 un grupo de trabajo que colabora con los bancos centrales nacionales.

A este respecto, Lagarde reconoció que esta hipótesis podría conllevar implicaciones significativas para el sector financiero, así como para la transmisión de la política monetaria.

En cualquier caso, la presidenta del BCE consideró que la perspectiva de este tipo de iniciativas por parte del banco central no debería desalentar o expulsar a aquellas soluciones lideradas por el sector privado para lograr sistemas de pagos más rápidos y eficientes.

Cambio, en el BCE
Por otro lado, uno de los cambios más relevantes dentro de la entidad financiera es el arribo de dos nuevos miembros al Consejo de Gobierno. Este movimiento brinda a la presidenta del BCE la oportunidad de reorganizar la cúspide del organismo, repartiendo nuevas tareas entre sus integrantes.

Luis de Guindos, vicepresidente de la entidad financiera, pasó de encargado de la cartera de análisis al área de gestión de riesgos.

Con estos cambios, Chistine Lagarde da más responsabilidades a la nueva consejera alemana, Isabel Schnabel, que supervisará la compra de activos. Con este paso, trata de ganarse la simpatía del país bávaro, que es muy crítico con la política de adquisiciones de deuda.